Escuela de Comunicación "Tierra y Territorio"

Entendemos la comunicación como un derecho, un bien común, el derecho a nombrarnos a nosotrxs mismxs, a la autorepresentación. La comunicación como ejercicio y apuesta por la autodeterminación. Creemos en el poder transformador de las historias: a través de las historias que construimos, damos sentido a nuestras vidas, al mundo en el que vivimos, a la relación con nuestro entorno. Contamos para explicarnos, para tejer la memoria de nuestra historia, para compartir nuestros sueños, para caminar juntxs hacia ese horizonte.

Frente a ello, existe la necesidad por parte de los actorxs de la resistencia de reforzar su capacidad de comunicación estratégica, razón por la cual apostamos por un proceso de formación.

Tejer las voces

La Escuela de Comunicación Estratégica “Tierra y territorio” surge como una respuesta al proceso de diagnóstico participativo sobre la comunicación y la defensa del territorio realizado durante 2018 en México, el cual resultó en la publicación del documento “Tejer las voces, defender la vida”.

La Sandía Digital y WITNESS realizaron la primera edición de la escuela entre junio y diciembre del 2019. En esta primera edición participaron 28 personas defensoras de la tierra y los territorios, pertenecientes a 14 movimientos, organizaciones y colectivas de los estados de Michoacán, Chihuahua, Zacatecas, Veracruz, Baja California, Chiapas, Puebla, Oaxaca, Estado de México, Ciudad de México, Morelos y Guerrero.

La escuela contó con cinco módulos, cada uno con una duración de cuatro días. En esta primera edición, abordamos los ejes de análisis de la realidad, comunicación estratégica, narrativas y producción. A través de charlas, prácticas, laboratorios, paneles, entre otros espacios y momentos de compartir, buscamos fortalecer el proceso de construcción de planes de comunicación estratégica de cada movimiento participante y la elaboración de producciones en audio, gráfica, video y escritas.

5 módulos 

Para poder compartir y poner en práctica lo reflexionado durantes los primeros cuatro módulos, durante el quinto módulo se realizó un evento público que incluyó una conferencia de prensa en la cual ocho participantes de la escuela representaron a sus movimientos y presentaron su posicionamiento ante la política extractivista nacional. También se realizaron talleres, el conversatorio “La tierra que habla” donde se ampliaron algunas de las discusiones iniciadas en el proceso de la escuela, una exposición con piezas audiovisuales de participantes de la escuela, y finalmente se realizó la presentación del diagnóstico participativo “Tejer las voces, defender la vida”.

“Una de las cosas que aprendimos acá es que la comunicación para la defensa siempre tiene que ser de inclusión y no de exclusión. Saber que tiene que abonar más que dividir”.

– Aline González, Radio Comunitaria Amiltzinko

Este proceso nos dejó grandes aprendizajes como equipo coordinador, redes fortalecidas, ánimos recargados. La escuela fue un proceso donde se apostó por la construcción colectiva de conocimientos y la articulación entre diferentes movimientos y organizaciones. Les agradecemos infinitamente a todas las personas que participaron de todos los movimientos. 

¡Gracias por confiar, gracias por compartir! ¡Gracias por su incansable labor!

Queremos agradecer también a las personas que nos compartieron sus experiencias y proyectos a través de la facilitación de sesiones en los módulos, como: Artículo 19, Aluna, Dra. Mina Navarro, SocialTIC, El día después, Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), Hackeo Cultural, Redes A.C., la comunidad de Júba Wajiín, Colectivo de Prácticas Narrativas, Boca de Polen y Maizal.

“ Es urgente narrarnos… Que las personas, grupos y comunidades se puedan narrar desde las resistencias, desde lo que nos sostiene, desde lo que nos da vida, desde lo que es importante, desde el cuidado”.

– Andrea Ortega del Colectivo de Prácticas Narrativas

Seguimos en este camino como movimiento en la defensa de los territorios y como aliadxs del movimiento para transformar las narrativas de desarrollo y progreso desde nuestras propias realidades, para mostrar que hay alternativas y contrarrestar los discursos hegemónicos.

“Tenemos pendiente la tarea de historiar nuestras victorias, que han sido muchas. Narrarlas, compartirlas y vincularlas. Nos han contado desde la negación de lo que somos, nos han borrado de sus relatos. Pero si el sistema cambia y busca nuevas estrategias cada vez, es porque no ha podido derrotarnos. Desde las comunidades se están creando alternativas locales y regionales que quizás puedan parecer minúsculas frente al brutal panorama, pero que sumadas, están creando un fuerte tejido de horizontes de esperanza.

Es clave hoy apostar a construir desde el terreno de las narrativas, con historias desde la dignidad, vislumbrando las estrellas que existen dentro de este cielo muchas veces muy nublado.”

Artículo de La Sandía Digital y Witness para La Jornada del Campo

Acompañamientos

Debido a la pandemia de Covid-19, no pudimos organizar una segunda Escuela en 2020, pero seguimos acompañando a los 14 movimientos, organizaciones y colectivos que participaron en la primera edición, a través de laboratorios y conversatorios virtuales. Uno de estos conversatorios fue público y transmitido en nuestra página Facebook: lo pueden ver aquí.